Rastafari
Reggae,
un ritmo que muchos escuchan, ¿porque lo hacen?, buen ritmo, cultura, alienación,
hay mucho que este género tiene en sus raíces, y también tiene a un hombre que
fue su máximo exponente. El gran rasta Bob Marley, que a pesar de no ser muy
agraciado, ser muy rebelde, no tener una buena voz y la música que cantaba no tenía
ni seguía ninguna regla, conquisto el mundo entero.
En los años 70 Jamaica vivía un empeoramiento de su ya típica violencia política; la situación degeneró en una guerra civil callejera entre pandillas de pistoleros militantes de los dos grandes partidos políticos tradicionales, el Partido Nacional del Pueblo y el Partido Laborista de Jamaica. El Ejército y la Policía de Jamaica tomaron las calles, pero no pudieron contener la violencia entre los dos bandos enfrentados.
Participó de forma activa en la preparación de
una gira mundial que tendría lugar en 1980.
En abril de 1981 le fue otorgada la Orden del
Mérito de Jamaica, la tercera mayor honra de la nación, en
reconocimiento a su inestimable contribución a la cultura del país. Bob no pudo
estar presente.
Después de ocho meses
luchando sin éxito contra el cáncer, Marley tomó un avión de regreso a Jamaica.
Durante el vuelo desde Alemania, sus funciones vitales comenzaron a fallar.
Cuando el avión aterrizó, tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital pues
necesitaba atención médica inmediata. Murió en el Cedars of Lebanon Hospital,
ahora Hospital Universitario de Miami, en la mañana del 11 de mayo de 1981, a
la edad de 36 años. La expansión del cáncer que comenzara como un melanoma en
su pie y la metástasis producida en sus pulmones y cerebro fueron la causa de
su temprana muerte. Las últimas palabras a su hijo Ziggy Marley fueron "el dinero no puede
comprar la vida".
Marley recibió un
funeral de estado el 21 de mayo de 1981 que combinaba elementos de la iglesia ortodoxa
etíope con los de la
tradición rastafari. Fue enterrado con su guitarra Gibson Les Paul roja en una capilla próxima al lugar
en donde nació.
El primer ministro de
Jamaica, Edward Seaga, fue el encargado de
pronunciar el panegírico del funeral. Dijo:
Su voz fue un grito
omnipresente en nuestro mundo electrónico. Sus rasgos afilados, su aspecto
majestuoso y su forma de moverse se han grabado intensamente en el paisaje de
nuestra mente. Bob Marley nunca fue visto. Fue una experiencia que dejó una
huella indeleble en cada encuentro. Un hombre así no se puede borrar de la
mente. Él es parte de la conciencia colectiva de la nación.

